Cada día, a cada acontecimiento, constato más que lo sucedido ante nuestros sentidos tiene una simbología que nos puede estar hablando de otras temáticas menos aparentes, pero no por eso menos reveladoras y útiles. Y esto ocurre desde los mínimos detalles de nuestro cotidiano con lo ocurrido en tu coche o auto, o con la humedad que, dependiendo de la zona de la casa en la que aparece, está dando un tipo de información específica y determinada más allá de la primera lectura o de lo que parece evidente.

Y también están los acontecimientos a nivel social que, por dolorosos, quizás nos están hablando a otro nivel que requiere también otro nivel de reflexión. ¿Por qué, de tantas cosas que ocurren, hay algunas que se hacen eco de forma tan viral que la atención de miles o millones de personas se activa y se dirige a se acontecimiento sintiéndose tocadas en lo más profundo de su Ser…?

Porque que ese acontecimiento, lo que en realidad está tocando, es el inconsciente colectivo donde todos y todas estamos inmersos. Por eso hay casos que tocan de manera especial y de forma tan multitudinaria. Como es el caso de pequeñín Julen, en España.

Mas, da igual dónde ocurra, sino lo que mueve en las conciencias de las personas, estén donde estén, para intentar ir un poquito más allá de lo que con nuestra mente inmediata podemos alcanzar a ver y comprender.

Publiqué esta reflexión en Facebook hace dos días, según conocí la noticia del desenlace. Emergió a borbotones con la conciencia de que había de ser compartido para ayudarnos unos a otros a comprender a niveles un poquito más allá de lo habitual.

Este escrito, enseguida comenzó a ser comentado y compartido por muchas personas, incluso por WhatsApp, llegándole a otras muchas personas de forma orgánica y espontánea que, a su vez, lo volvían a compartir. Ante esta respuesta inesperada, decido hacértelo llegar por este medio. Si así lo consideras y así lo sientes, siéntete libre de también compartirlo pues es de todos/as y para todos/as.

JULEN, EL NIÑO INTERIOR DE TODOS/AS

Por si no estás en España o por si no te has enterado de lo sucedido, Julen es un niño chiquitito que un día de enero cayó a un pozo profundo, estrecho y oscuro. Tanto que han pasado muchos días, se han invertido esfuerzos humanos y técnicos extraordinarios para rescatarle, en una movilización sin precedentes en este país. Miles de personas en todo el planeta pendientes de Julen.

Al final, hace unas horas, han encontrado su cuerpecito sin vida. Por mi parte, conmovido, solo suplicaba que hubiese sido instantáneo, que por nada del mundo, por favor, hubiese estado consciente dolorido, a oscuras, solito. Cómo conmueve el dolor de un niño, de una niña…

¿Sabes, Julen? Yo, que suelo ver lo que las situaciones diarias nos están comunicando más allá de lo aparente y de la primera lectura más evidente… te he escrito, como si fuese un cuento, querido niño precioso. De Alma de Niño a Alma de Niño.

¿Sabes? Hace tiempo perdí la cuenta de cuántos mayores perdieron a sus niños y niñas interiores en la caída de un pozo profundo, estrecho y oscuro. Y sin que hayan ido a su rescate como ha sido tu caso, invitándonos, niño precioso a una reflexión, quizás también sin precedentes.

Para encontrarte y rescatarte han venido héroes de lejos, especializados en encontrar y rescatar a personas bajo la tierra. Se han movido literalmente toneladas de tierra y piedras. Se ha movilizado gente anónima en un alarde de altruismo, ayuda y generosidad ofreciendo sus casas, haciendo comida, dando lo mejor de sí mismos y todo lo que fuera necesario. Las personas quieren ser buenas, Julen. Solo hay que darles la oportunidad.

¿Sabes, Julen? Mi fantasía comienza a volar y te veo mirándonos desde arriba, o desde otro lado quizás más amable de lo que a veces es esta realidad. Mirándonos sonriendo con tu sonrisa de niño precioso y mirándonos con la luz de la mirada que solo un niño chiquito puede emanar. Mirándonos y sonriendo pillín a ver si tu trágica experiencia nos despierta de tanto pozo profundo, estrecho y oscuro en el que dejamos caer a nuestros niños y niñas interiores manifestándose en vidas de insatisfacción, sufrientes, limitadas en su verdadero potencial.

¿Sabes por qué lo sé, Julen? Porque muchas personas han dejado de creer en sus sueños. Quizás solo porque no insistieron todo lo que un sueño necesita ser insistido.

También mucha gente ha dejado de hacer algo Mágico de su vida. Muchos otros seres humanos se han creído que son débiles, incapaces, dando realidad a una creencia de infravaloración, sin quererse a sí mismos.

Si se viesen con los ojos que yo les veo, Julen, no les quedaría más remedio que amarse, amarse con todas sus fuerzas y con todo su ímpetu porque verían a los niños y niñas que fueron cuando toda la vida quedaba por delante y todo era tan esperanzador. Yo veo a sus niños y niñas cuando les miro… y no me puedo explicar 
por qué se dejaron caer en un pozo profundo, estrecho y oscuro sin haber movilizado lo que hiciese falta para acudir a su rescate de forma incondicional, como ha sido contigo, niño precioso. Que no se haya removido toda la tierra y montañas del mundo para ir al rescate de los niños y niñas preciosos que cada ser humano alberga todavía en su interior, tal como nos has enseñado a todos que puede ser.

En tu caso, niño precioso, solo hemos encontrado inerte tu cuerpecito chiquitín… Y aquí estoy, conmovido, con lágrimas en los ojos, pensándote… Imaginándote en tus juegos y sueños e ilusiones y risas de niño… Y pensando a tus papás que ya habían perdido a otro hijito previamente… No puedo ni imaginar su desolación…

Imagino, o quiero imaginar porque imaginando es como se crea lo que primeramente se imaginó, que las tragedias, con las oleadas de humanidad y buena voluntad que despiertan en las personas, ya que mueven tanto dolor y conciencia, nos sean útiles por lo que nos pueden contar de nosotros, de cada quien en su vida, en su casa, en su interior.

¿Sabes, Julen? Soy un adulto, mas, mi imaginación de niño sigue intacta. Es uno de los éxitos de mi vida. Por eso puedo imaginar cómo imaginabas tú siendo un niño precioso. ¿Y sabes…? Imagino que… Me encantaría, Julen, que un día te pudiese contar que millones y millones y millones de niños y niñas han sido rescatados de los pozos donde los adultos, por dejar de creer en sí mismos, en la Magia y en el Amor, se habían caído. Me parece que te veo sonreír con esta noticia… Y me conmuevo aún más…

Ahora, niño precioso, solo me queda abrazar en mi imaginación, mudo, a tus papás desconsolados, imaginar el rescate de esos millones de niños y niñas del interior de las personas para volver a soñar con un mundo mejor en el que impere la Magia de los Corazones. Sé que es posible, ¿sabes por qué, Julen? Pues porque tú, niño chiquitín, niño precioso, gracias a ti, nos has demostrado que, si queremos, entre todos, es posible.

Siempre te Amaré. Tú allá y yo acá. Y siempre te imaginaré sonriendo, siendo la Luz como solo un niño, una niña, pueden ser.

Gracias infinitas, Julen, niño precioso, por todo lo que nos has ayudado a poder Ver. Y, por lo tanto, a Comprender.

Francisko Javier de Pablo – El Método «ON»

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