Lo más común es toparse con personas que se quejan, por esto, por lo otro o por aquello de más allá. Cuando nos encontramos con alguien que se ha retirado de forma radical de la queja es alguien que nos suele llamar la atención, sobre todo porque ha desarrollado determinado nivel de conciencia.  Y sus experiencias de vida son radicalmente diferentes porque sus estados de consciencia lo son Quien se queja y quien no… ¿tiene que ver con su sistema de creencias? Igual sí.

En grupos de formación suelo hacer la pregunta: “¿Qué crees que es una creencia?”. Y suele ser muy interesante la variedad de respuestas. Como forma de trabajo y, sobre todo para facilitarlo, solemos encontrar alguna expresión de fácil comprensión que nos sirva para todos/as y ayude a manejar el tema. Solemos consensuar que una creencia puede ser un patrón estructurado de cómo me cuento las cosas respecto a mí mismo y a lo que me rodea, casi siempre, sin darme cuenta de que lo estoy haciendo. Esto, para bien, para mal y para regular, tiene unas consecuencias.

También podríamos decir que son filtros a través de los cuales percibimos todo lo de nuestra vida y que lo tiñen todo, t-o-d-o, lo que acontece en nuestro cotidiano. Que esos filtros se empezaron a fraguar porque quizás hubo algo que te lo empezaste a contar de determinada manera, y sólo de esa, almacenándolo en el subconsciente creyendo que era tu realidad y la realidad, sin caer en la cuenta de que sólo era una interpretación de los hechos. Y seguramente te lo sigues contando así y sólo así.

Hasta aquí todo más o menos dentro de lo habitual en el común de los mortales, mas… hay algo que llama poderosamente la atención. ¿No te has percatado de que muchas de nuestras creencias son destructivas ya sea hacia uno/a mismo/a, hacia las situaciones, nuestros potenciales y hasta hacia otras personas? Personas que pueden ser nuestras parejas, amigos y hasta, incluso, nuestros/as hijos/as…? Seres humanos que decimos amar. ¿No te saltan las alarmas? A mí sí.

A mí sí porque el meollo de la vida de cada persona está basado en sus creencias, conscientes e inconscientes. Dime qué crees y te diré cómo te va. Y prácticamente nadie se plantea hacerse una revisión y un cuestionamiento de aquello en lo que cree, por qué lo cree y aún yendo más lejos… para qué lo cree. Interesante reflexión, ¿no?. Cuando la gente lo pasa fatal, sufre, se retuerce por dentro, siente ira en unas situaciones, desprecio en otras, miedo en tantísimas otras… Todo ese movimiento interior que te lo hace pasar fatal se produce directamente de y por tus tus creencias, de lo que crees respecto a eso, y, sobre todo y por encima de todo, de lo que crees acerca de ti mismo/a respecto a eso del exterior…

Tus creencias alimentan determinados pensamientos de determinada índole que me producen una experiencia vital determinada, y si lo estás pasando mal, ¿qué puedes hacer? Mucho. Sobre todo apropiarte por propia voluntad de tu mundo interior, el único sobre el que tienes control. Es tu mayor derecho. Y por supuesto tu mayor obligación con respecto a ti mismo/a.

Por que si tu sistema de creencias exclusivamente te potenciara, elevara, te llevase a tu mejor versión y te hiciese vivir en un estado de permanente plenitud y gozo… pues no habría mucho que decir, tan sólo celebrar. Mas cuando sufres, te preocupas, te desvalorizas, juzgas, criticas, machacas o te dejas devorar por el miedo – que ocurre más a menudo de lo que sería deseable para un óptima salud emocional – quizás sea el momento de conocer algún aspecto acerca de tu sistema de creencias para ver si quieres hacer constructivo algo al respecto y así mejorar conscientemente la calidad de tu vida. Sobre todo te permitiría pasar de un humano sufriente de 3ª dimensión a un Ser Consciente de la Nueva Humanidad.

Las creencias que te lo hacen pasar mal y que no has revisado suelen tener que ver con esa área que establece los límites de lo que te crees capaz, de lo que mereces o de lo que eres culpable. Todo mentira. Que lo sepas. Esos patrones establecen los límites de lo que crees que puedes alcanzar, de lo que crees que puedes lograr y de lo que crees que está completamente fuera de tu alcance. Con los pies en el suelo y en contacto con la realidad, sin engañarnos… todo eso es mentira. Que lo sepas. Es lo que te han contado, lo que te has contado o “lo que” ambas cosas.

Por lo general estamos continuamente produciendo pensamientos limitantes y destructivos en base a nuestro sistema de creencias. ¿No estás agotado/a?

¿Te gusta que te juzguen, critiquen o condenen? A nadie le gusta. A quien tú juzgas, criticas y condenas, tampoco. Mas nunca olvides esto: lo que enjuician, critican y condenan los demás de ti sólo es eso que no cuadra con alguna de sus creencias. Lo que enjuicias, criticas y condenas de quien sea es sólo es eso que no cuadra con alguna de tus creencias. Ya sólo con esta herramienta de conocimiento puedes trabajar mucho, mucho tiempo y en muchos aspectos, situaciones y relaciones.

No nos vamos a meter ahora en el asunto de la proyección en el cual mira a ver dónde está en ti aguardando a que lo resuelvas en tu interior todo eso que enjuicias, criticas y condenas en otros, cuando sabemos que lo de fuera no es más que un símbolo reflejo de aquello que se alberga en nuestro interior

¿Quieres hacer un trabajo serio con tu sistema de creencias limitante y destructivo que tanto te daña y que tanto puede estar dañando a otros/as? Va a requerir de un “querer” de verdad por tu parte, de coraje, persistencia, valentía, dedicación y trabajo. Mas si lo logras, merece la alegría.

Para empezar, puedes ponerte a cambiar la forma en la que dialogas contigo mismo/a, la forma en la que te has venido contando esas historias que te conducen a vivirlas como las has venido viviendo. Descubre otra versión posible, eso sí, constructiva, sin engañarte. Y comienza a contarte la historia de esa otra y novedosa manera, fuera de los hábitos que habías construido.

Ser Humano: dispones de un potencial enorme. A través de tus creencias es posible que lo hayas estado aplicando a la escasez y la destrucción hacia ti mismo/a y hacia el mundo. Puedes aplicarlo hacia la abundancia. Así enfocas el caudal de tu potencial.

¿Eres de los/as que dices que quieren un Mundo Mejor.? Purifica entonces tu sistema de creencias hacia la abundancia, la paz, la felicidad. El Amor. En lo que crees tienes depositada tu fe. Somos muchos los que te estamos esperando.

Por favor… Ven.

Por Francisko Javier de Pablo, director de Código inspiración, especializado en Inteligencia, Gestión y Formación Emocional no convencional, y Orientación Transpersonal para familias, niños/as, adolescentes y personas adultas.