Una de las cosas más hermosas que he visto en mi vida, es poder ver la humanidad de las personas. Esas  que aportan de una manera distinta a la vida a pesar de sus miedos, de las ideas en las que se pierden, de sus capacidades que aún no han sabido explotar.

Nunca he visto brillar tanto algo como la verdadera esencia de un ser humano. Pero a veces sentimos tanta tristeza por nuestra verdad, que nos alejamos de la del otro. Pero es así, el mundo va a estar tan cerca de ti como tú de ti mismo. Tanta es la costumbre que cuando nos miramos no nos conocemos, sino que nos imaginamos. Solemos ver las cosas tal y como somos, no tal y como son, perdiéndonos lo que la realidad nos ofrece, lo que un contacto humano nos regala.

Pregúntate: ¿Contemplas al otro ser humano? ¿O te contemplas a ti a través de el?. Hemos visto tantos rostros que se nos ha olvidado que son más que eso, que son personas que también quieren conectar y pertenecer, que tienen miedo a ser débiles y por eso les cuesta ser reales, que tienen un potencial único detrás de sus barreras mentales. ¿Cuántas veces hemos creído en cosas que solo nos paralizan, que provienen de una mala experiencia que ya no acontece? 

Respira tu entorno, explora tu dirección a través de tus miedos, ábrete a la humanidad y a su verdad, dite a ti mismo que te lo permites, y no te enfoques sólo en el  resultado 

El destino nunca está al final, se inventa sobre la marcha y estoy segura que todos pueden encontrar a personas, como las que en este instante me rodean

Gracias

Por Karen Truzman. 18 años. Alumna de Inteligencia Emocional.