En Código Inspiración cada vez somos más conscientes de la necesidad imperiosa de ocuparnos de los/as niños/as a otro nivel. Aquel en el que, si sólo contemplamos la Inteligencia Emocional, ésta toca techo, ya que hay muchas otras realidades actuando e influyendo en las personas. Lo crean o no, sean conscientes de ello o no, a estas realidades les da igual ya que continúan actuando e influyendo. Lo creas o no, lo seres humanos somos ante todo Seres Espirituales encarnados en el mundo de la materia. Y los/as niños/as, también.

Es por esto que nos hemos ido especializando en sumar a la Inteligencia Emocional la Espiritualidad y la Trascendencia. Espiritualidad entendida desde una visión muy práctica que pueda aplicar las virtudes del Ser a las vicisitudes del cotidiano y a todas sus circunstancias, especialmente las difíciles. Trascendencia como el proceso de hallar el sentido del propio vivir. Si buscas, encontrarás… porque existe.

Podríamos decir que la totalidad de los seres humanos en edad adulta que se sienten mal en su interior, – por la infinidad de causas que lo pueden provocar – es porque no conocen herramientas de Inteligencia Emocional con las que gestionar sus pensamientos, emociones, relaciones, circunstancias y miedos, porque no están en contacto consciente con su parte más Esencial y porque desde una perspectiva plana de 3ª dimensión de conciencia no alcanzan a atisbar la trascendencia de todo lo que ocurre en su viaje evolutivo en el cotidiano de su día a día.

Es muy llamativo cómo muchas de las virtudes que tenemos de niños/as las vamos reprimiendo, tapando, ocultando, tergiversando, manipulando, negando, juzgando… para después de mucho recorrer el camino del vivir, con suerte, volver a recuperarlas… Si lo reflexionas tiene un poco de sinsentido o absurdo.

Te invito en ese momento a contemplar al niño o niña que más cerca puedas tener. Si no es así, imagina alguno/a por quien sientas afecto. También tienes la opción de imaginarte a ti mismo/a en aquel entonces… Cierra los ojos, respira y siente. Reflexiona por favor si algo está en tu mano para que los/as niños/as del mundo que habitamos lejos de mermar y tapar sus facultades, las desarrollan. Lejos de olvidarlas o avergonzarse, las conocen con nuestra ayuda, los/as adultos/as, con nuestra guía, con nuestros propios asuntos interiores resueltos. Con nuestro afecto, comprensión y buena mirada.

Y si no sabemos hacerlo imaginemos cómo poder saberlo por favor, mas, pongámonos. Que nuestros niños/as no se crean la mentira de que están destinados a ser seres temerosos, incapaces, no merecedores de amor, de valor, de magia, sueños y calor. Que se crean la verdad de que son seres plenos de capacidades, virtudes y bondades. Que es una parte Esencial la que les anima y les trae a este mundo de materia. Que las situaciones tienen tanto significados como su conciencia alcance a alcanzar. Por esto, aquí, consideramos esencial que sepan de emociones, pensamientos, creencias, tipos de personalidad, relaciones y, por supuesto, espiritualidad y trascendencia. Por esto y porque son la Luz del Mundo.

Y si no sabemos hacerlo imaginemos cómo poder saberlo por favor, mas, pongámonos.

Por Francisko Javier de Pablo, director de Código inspiración, especializado en Inteligencia, Gestión y Formación Emocional no convencional, y Orientación Transpersonal para familias, niños/as, adolescentes y personas adultas.