El resurgir de lo Femenino es en lo que ahora nos estamos centrando aquellos que somos y estamos conscientes. Y hablo en masculino porque me refiero a nosotros, hombres. Hombres conscientes de que nuestro Masculino ha de estar al servicio humilde y amoroso de lo Femenino. No ya sólo al Femenino manifestado en biología de mujer sino – y tan importante como lo anterior – al Femenino inmutable que también se encuentra en nuestra experiencia como hombres.

Un resurgir que suena como extraño ya que nunca desapareció, tan sólo se hizo todo lo posible para apartarlo, desacreditarlo, vejarlo por parte de un masculino débil, sordo, ciego, repleto de temor. Suena a que desde esta visión sesgada y mezquina, desconectados de esa Fuerza Universal que es el Femenino Sagrado, quizás seamos más vulnerables a entrar en debilidad y ser más proclives a la manipulación. Nada más alejado quizás de la Verdad.

Quizás sea por esto que vuestra historia, mujeres, se haya visto saciada de malversaciones, ultrajes, abusos, desconsideración, falta de visión, desprecio y, sobre todo, una vez más, de miedo… Miedo, tanto el que se os ha perpetrado e infundido como el que se ha despertado en tantos hombres a lo largo de los siglos con vuestra presencia y vuestra encarnación de lo Femenino.

Mujeres, os pido comprensión, por favor, en nombre de todos ellos, de todos nosotros, desde los tiempos inmemoriales a estos días que nos ocupan.

Y, sobre todo, mujeres, os pido perdón. También en nombre de todos nosotros a lo largo de todos los tiempos.

Es a vuestra capacidad femenina de acoger y recibir a la que apelo para esta comprensión y este perdón. Para esta compasión que todos y todas, hombres y mujeres, podemos desarrollar en este mundo tan sediento de Amor.

También quiero ser la voz que exprese la gratitud profunda e infinita por todo lo que habéis hecho para sacar a la Humanidad hacia delante… Qué hubiésemos hecho todos, el cuerpo de la Humanidad al completo, sin vuestro coraje, vuestra fortaleza, vuestra inteligencia, sin la nutrición de vuestras emociones, sin vuestra intuición, sin vuestra sabiduría ancestral, sin vuestra visión, sin vuestro talento, sin vuestra entrega y sin vuestro milagro de acoger, gestar y alumbrar la vida. Y de cuidarla, pase lo pase, sea de la magnitud que sea.

Seres que encarnáis en Femenino Sagrado en vuestras biologías y configuración de mujer, ayudadnos por favor a quienes estamos en configuración de hombres a emplear nuestra acción, dirección y propósito de nuestro Masculino al Servicio humilde de la Vida que hacéis fluir en este planeta con todas sus bondades.

Hombres, Hermanos, por favor, escuchemos. Por favor, permitamos el Femenino en nuestras vidas.

Bendita seas, Mujer, por Siempre.

En Gratitud Eterna.

Por Francisko Javier de Pablo. Fundador y Director de Código Inspiración. Especializado en Inteligencia, Formación y Gestión Emocional.