Todo es relación y es en las relaciones donde todo ocurre. La Luna relacionándose con las mareas terrestres, el Sol con la fotosíntesis de las plantas, la comida con el aparato digestivo y las personas con ellas mismas y con los demás.

Si el Humano ante todo es un Ser Espiritual, “eso” profundo e indefinible que todo el mundo puede reconocer en sí mismo/a, y el sentido de la existencia fuese aprender, las relaciones son el áreas por excelencia del aprendizaje.

Todo aprendizaje tiene que ver, de forma más notoria o menos, seas consciente o no, con el Amor, con alcanzar el Amor en todo lo que ocurre o mantener la estructura de control y limitación que llamamos Ego. Salir del Miedo y la Separación para instaurar el Amor y la Unidad.

Las relaciones llamadas tóxicas son aquellas que más aprendizaje nos están pudiendo propiciar, sea este el que sea, que dicho sea de paso, discernir cuál es el verdadero aprendizaje o aprendizajes que se pueden estar dando en una relación, puede llegar a ser todo un Arte.

Las relaciones tóxicas nos traen una gran cantidad de información para poder aprender, sí, mas, ¿aprender acerca de qué? ¿de la vida? ¿de las otras personas? Quizás no. Quizás se trate de aprender acerca de lo único posible: acerca de mí mismo/a.

El mundo, y con él la Humanidad entera, está ahí para mostrarnos todo aquello que está en sombra en nuestro interior y que, a un nivel profundo, nos está solicitando que lo iluminemos por propia Voluntad, Compromiso, Entrega y Conciencia. De encontrar el camino dentro del Laberinto Interior desde la inconsciencia hasta la Luz del Amor, por nosotros/as mismos/as primero para después acoger la realidad del Mundo tal como es y, lejos de perpetuar la toxicidad con todo lo que todavía no he hecho consciente en mí y que por lo tanto que todavía no he depurado, poder desplegar la Fragancia del Amor por que será lo que en ese estado de conciencia soy.

Madres, padres, hijos, hijas, amigos, amigas, parejas, parejos, jefes, jefas, empleados, empleadas, compañeros, compañeras y demás roles de personajes humanos que muchas veces enmascaran el Ser que infunde Vida a todas esas apariencias. Todos esos roles y relaciones son el campo de aprendizaje por excelencia en nuestra vida.

Mira a ver dónde dependes, a qué nivel y de qué forma, y qué interés personal se te está poniendo en juego y te diré qué has de aprender acerca de ti mismo/a. Del Amor por ti mismo/a.

Afectos, valoración, economía, puestos de trabajo, reconocimiento, realización personal, ideas preconcebidas de cómo son y han de ser las cosas, sustancias y demás escenarios para que el aprendizaje se de y lo podamos resolver, lo cual siempre es en nuestro propio interior.

¿Cómo sabemos que hemos aprendido la lección? Cuando nos encontramos en paz respecto a lo que antes era un conflicto, siempre en nuestro interior.

Para ello habrán sido necesarios movimientos en lo interno primero para luego llevar a cabo movimientos en lo externo y así ser coherentes en nuestras vidas. Sólo así encontraremos en nuestro interior eso que tanto, con tanta ansiosa necesidad y ceguera buscamos en el exterior: el Amor.

Desintoxica lo tóxico. Tanto un aspecto como el otro necesitan de tu permiso, consentimiento y participación.

Ojalá des tu permiso, consentimiento y participación para un Mundo mejor, el cual sólo es posible en un único lugar del Universo: en la relación contigo mismo/a. En tu propio interior.

En Respeto y Amor.

Por Francisko Javier de Pablo, director de Código inspiración, especializado en Inteligencia Emocional, Espiritualidad y Trascendencia.