La gente, las personas, quieren ser felices, vivir en paz, estar en tranquilidad internamente. Mas justo es de lo más difícil en esta vida. Casi siempre se está pendiente de conseguir todo eso del exterior. O dependiendo de acontecimientos externos para poder vivir esos estados interiores. Pocas veces reparan en que justo esos estados son los que más necesitan de la participación activa, consciente y constante de la persona que los quiere vivir.

Cuando en formaciones o grupos de trabajo pregunto que quién quiere vivir feliz o en paz y todo el mundo levanta la mano y, posteriormente, hago la pregunta: ¿Cuántos pensamientos de felicidad y paz piensas?, las manos van bajando lentamente hasta que prácticamente ninguna queda levantada.

Mientras sigas creyendo – y tiene su miga el asunto de tus creencias que te hacen creer lo que crees ya seas consciente de ello o no … – que tu felicidad depende de una nómina, una pareja con determinadas características, de un coche, de que tus padres sean de una manera o de otra, de si te rechazan o desvalorizan y así un largo etcétera… mientras sigas creyendo que tu felicidad y paz interior dependen de todos estos condicionantes, que pueden darse o no, estarás vendido/a al hacer y permitir que tu estado interno dependa de algo que puede ser o no y, si se da, que puede cambiar y hasta desaparecer.

Quien es feliz y vive en paz sabe hace tiempo que esos maravillosos estados interiores son su responsabilidad y su propio compromiso consigo mismo/a. Independientemente de lo que ocurra en el exterior. Hace tiempo que investigaron, descubrieron, depuraron memorias antiguas que conducían al sufrimiento, practicaron, volvieron a descubrir y volvieron a depurar hasta conseguir la llave interna de alcanzar ese estado feliz y pacífico en el único lugar donde lo pueden encontrar, gestionar y mantener: su propia mente.

Si quieres ser feliz y vivir internamente en paz y tranquilidad implica que tú seas eso que quieres conseguir y aceptar desde ya que se trata única y exclusivamente de tu propia labor interior. Para ello puedes emplear de la manera más efectiva todo lo que te ocurra en lo exterior. Todo lo que en el exterior te movilice emocionalmente de manera desagradable, todo lo que te represente conflicto, todo lo que despierte enojo, dolor, rabia, violencia, ansiedad, evitación, rechazo, crítica, juicio, dependencia, miedo… todo ello te estará hablando en susurros de que son precisamente las puertas especialmente diseñadas para ti para alcanzar tu propio estado de felicidad. ¿Lo comprendes?

Si no es así, quizás sería conveniente darle alguna vuelta si realmente quieres ser una persona feliz, con paz interior… Un Ser Humano que ha soltado su control, un Ser Humano con Confianza Vital. En Confianza Vital.

Siempre hay formas de hacer lo que uno/a siente que quiere, que desea, que “tiene” que hacer… Por favor, encuéntralas.

Con Amor

Por Francisko Javier de Pablo, director de Código inspiración, especializado en Inteligencia, Gestión y Formación Emocional no convencional, y Orientación Transpersonal para familias, niños/as, adolescentes y personas adultas.